Me gusta
que olvides con
facilidad
de colibrí
mi boca
cuando te encuentro.
Que
empieces de cero
cada
movimiento de
latido,
en una
sonrisa contenida
y sin
aparente trazo:
—Apresúrate...
Me gusta
tu orilla
en un vuelo de largo aliento,
esquirla de mujer
libre bajo la sombra de un árbol.
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