lunes, 5 de agosto de 2013

...

Necesito cegarme
y darte la razón algunas veces.
Dibujarte íntegra en una tierra
confesa bajo tu lengua
oceánica:
precipicio de palabras
que caen como rocas
en dunas de silencios.

Necesito vivir
como la lluvia y precipitarme
en curiosas caminatas.
Arroparte,
recolectar tu voz,
huir —ahora que puedo—,
tirar del cerrojo
delirante de polen y palabras.




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