Necesito cegarme
y darte la
razón algunas veces.
Dibujarte
íntegra en una tierra
confesa
bajo tu lengua
oceánica:
precipicio
de palabras
que caen
como rocas
en dunas
de silencios.
Necesito vivir
como la
lluvia y precipitarme
en
curiosas caminatas.
Arroparte,
recolectar
tu voz,
huir —ahora
que puedo—,
tirar del
cerrojo
delirante de polen y palabras.
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