jueves, 15 de agosto de 2013

Navío

Me consta
tu cuerpo
en estribillos de oleaje
afanándose en la roca.

Llovizna breve y volcánica
como un golpe de voz
   en la arena
   tantas veces reescrita
en un quebranto.

Y tu espalda,
asfixia de costa
a costa, duerme una calma de navío                   en siete notas de satélite.

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