Me gustaría dibujar mi espalda en
tu sillón azulmarino. Cambiar el canal de la TV cuando estás cansada, y distraer
tu atención en los espacios comerciales.
Mirarte en la madrugada hacer “eses” en
la duermevela para ir al baño. Y escuchar, sílaba a sílaba, cada frase
entrecortada que nunca terminas.
Tú no eres labios, ni piernas o
huesos. Hay sangre y bocanada escrita en tu piel tornasol. Remitentes de dolor
que se arrebatan una sombra bajo tu árbol de naranjo.
Vamos a reírnos de los viejos
chistes y a intentar —en vano— conocernos. A reemplazar lápices por tintas
indelebles. A sedarnos y defender cada anécdota que pensamos.
Respiraré poco
—quizá unos latidos más— y entornaré tus ventanas, a reserva de perder.
Insinúame otra ruptura. Descríbela.
Permite a las palabras un cauce sin
sobresaltos. Nunca está de más decirte al oído un lugar común.
Andas en modo Linda <3
ResponderEliminarOscar.