lunes, 14 de abril de 2014

Death Metal para dummies e incrédulos


Teorizar sobre cualquier género musical siempre implica —con más o menos argumentos— un deseo irrefrenable por transmitir la experiencia estética y el gozo a otro. Pero este discurrir siempre finaliza en un rebuznar y consecuente balbuceo de fanático por pretender adoctrinar.
Detesto cuando alguien —libro en mano— intenta denigrar un estilo musical sólo por considerarlo menor, según su perspectiva, grado de embriaguez o ego. La música no es sólo una sucesión de sonidos con ritmo y armonía; así como la literatura no es un bloque de palabras con perfecta morfología y sintaxis.

Al hablar del metal, y en específico del death metal, prefiero hacerlo desde una butaca neutral y quisquillosa; en lugar de traer la buena nueva, como si llevara bajo la axila los diez mandamientos en piedra.

Éste surge a mediados de los 80´s, a raíz de una necesidad impostergable por renovar al thrash metal (Slayer, Exodus, Kreator, Sodom, bla, bla, bla), para intensificarlo en cuanto a velocidad, estructura y temática lírica.
Nombres podríamos mencionar muchos, desde Possessed, Death, Master, Autopsy; hasta la explosión —como escena fortalecida mediáticamente— de Morbid Angel, Cannibal Corpse, Obituary, Deicide y un largo etcétera, por mencionar sólo algunos del movimiento estadounidense. Y abrevio por extensión de cuartilla, no anoto por orden de importancia o continentes: Ojo, metaleros geek-trues.

Los elementos básicos son los mismos de cualquier banda de rock convencional: bajo, guitarras, voz y batería; aunque maticemos las percusiones, pues usan doble pedal y la voz es gutural (growls).

La afinación en un principio solía estar medio tono abajo de la estándar (Mi-Si-Sol-Re-La-Mi); aunque después bajó a Re, y ahora hay afinaciones que llegan a Do o Si. O en otras palabras: cuerdas muy graves (o incluso guitarras de 7 cuerdas) para experimentar otros sonidos, sin perder la digitación y velocidad de las estructuras (escuchen de la banda Nile, “Enduring the eternal molestation of Flame[i]”).

La distorsión de guitarra y bajo varía de músico a otro, según el efecto, la marca del emulador, el amplificador o ‘coco’ y gabinete (Mesa Boogie[ii]). Una peculiaridad muy distintiva del death metal es el sonido de la percusión: El “blast beat” que, en palabras de mi mamá, sería algo como: ‘bájale volumen a esa vajilla vieja’.
Pero en realidad el blast es más que una onomatopeya doméstica. Es un golpe constante a la tarola (180 bpm[iii] en promedio) alternado con el uso del doble bombo en los pies, para construir una estructura en determinado número de compases.
Por supuesto que el bajo ayuda a reforzar el aporreo percusivo, aunque la guitarra siempre estará adelante en las mezclas y masterizaciones de esta música. Y lo comento por aquello de “nunca escucho al bajista”.

La voz siempre ha enfrentado el disgusto de los puristas del rock: ‘que si son puros ladridos; si le están apretando la hombría al cantante’, etecé, etecé y etecé’.
Sin embargo, la guturación es una técnica bastante compleja donde se aplica fuerza en el diafragma, obstruyendo la salida del aire con la posición de la lengua; aunado a la postura del cuello y las cuerdas vocales. Dominarla es cuestión de mucha práctica para no dañar el aparato vocal y terminar afónico. Por consiguiente el fraseo de las letras tiene una pronunciación curiosa, como de Regan MacNeil, la niña de El Exorcista, con náuseas premenstruales.  

El sonido varía de banda a banda y por décadas (80´s, 90’s y adelante), porque cambian los equipos de sonido profesionales; ahora se puede obtener un sonido más nítido con programas como Pro Tools HD. Éste es una plataforma de audio digital para grabación, mezcla y edición en computadora, donde pueden entrar múltiples canales para lograr el equilibrio más idóneo entre los instrumentos.

Pero en todo arte comercial siempre habrá audiófilos que prefieren el sonido del vinil, un casette, CD o la grabación del ensayo. Aunque eso es arena de otro costal. Y las bandas en la actualidad, dependiendo del presupuesto, eligen cómo desean sonar y bajo qué formato.

Es una discusión símil a quien prefiere primeras ediciones en sus libros: quizá éstos tengan las mismas letras que las nuevas, pero el olor a papel ocre, la edición y leer el ‘primer tiraje’ les transmita una emoción adictiva, digna de un placer masturbante.

II
Hablar sobre metal siempre tiene algo de apología. Al menos en México, donde los foros para escuchar y tocar prácticamente no existen o son clausurados a la brevedad, el metalero siempre está a la defensiva, aunque eso no implique el aislamiento.

Y el death metal es uno de esos géneros donde hablar sobre zombis, desollamientos, mitologías, podredumbre ambiental y hasta el mismo satanismo, se mal interpreta en intransigencia sonora. Como si el metalero naciera en una burbuja sin conciencia económica y social, porque muchas veces no comulga con un color, estilo, partido o —si lo hace— tenga que predicar sus estatutos como militante.

Y traigo a la mesa, repleta de frías cervezas, una frase en Twitter del humorista Ricky Gervais: “Yo nunca he sido insultado por odiosos satanistas por no creer en su diablo; sólo por amorosos cristianos por no creer en su dios". Por eso mejor hacer las pases con el cornudo de caricatura, en lugar de estar comulgando con un dios de tarjeta postal.


Ahora… si te encuentras con un metalero que se da ínfulas de melómano, ya no diga usted: “tu música suena igual, no le entiendo a las letras y es un ruidero”. Mejor diviértase con sabor tornasol y mencione frases como: “su temática zombi es muy aburrida y el blast beat del baterista es muy repetitivo”. O joyas del tipo: “La voz gutural suena muy falsa y la distorsión de las guitarras demasiado grave, para mi gusto”.

Al fin que la diferencia hace la clave, y en 
la madrugada —con unos tragos bien servidos— toda la fauna termina siempre en sana convivencia cumbianchera.






[i] http://www.youtube.com/watch?v=99KHIkENKBM
[ii] Mesa Boogie es una marca californiana dedicada a la fabricación de amplificadores de guitarra y bajo, desde 1969. http://www.mesaboogie.com/
[iii]  Beats per minute, pulsos o golpes por minuto

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