sábado, 24 de enero de 2015

Arándano

Ella odia el frío tanto como yo le amo. Arándano seco que estalla en sabores cuando su lengua sobrevuela. Una conversación entrecortada frente a su puerta y un jueves, tan de noche, que se resiste a ser juego.

A hurtadillas regreso a esa duna de respuestas distraídas. Y no intento remediar nuestros últimos escapes, sino emborronar posibilidades de día.

Hay dos macetas en su balcón. Una menta que no termina por crecer. Una silla fría aguarda mejores tiempos.


Y, aunque no lo parezca, vuelvo a mirarte —de espaldas— mientras escribes tu última nota, apresurada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario